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Luna de tigre
Es la luna del tigre la que mantiene despierta a las altivas sombras.
No tenemos cadenas ni dueños pelirrojos jadeamos como peces en la ciudad del extranjero temerosos del sol desnudos sin palabras por los días nublados.
La media noche larga quejidos de yaguar en celo el árbol del deseo apuesta la sortija un mechón de pelo los huesos con una cruz en trébol.
París vale la vida dijeron los poetas gritar en el Sena un siglo de ruegos por la novia brindar con vino verde en el sosiego con la simplicidad que tiende su silencio.
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